Aprender a tempranas edades que las decisiones que se toman tienen consecuencias es fundamental. Las que atañen a las finanzas personales pueden representar una gran diferencia a la hora de lograr o no la autosuficiencia. Por esa razón, la educación financiera para niños es una necesidad, pues les permitirá comprender conceptos que incluso algunas personas adultas no manejan.

¿Qué es la educación financiera?

Podemos definir esta formación imprescindible como la capacidad para aplicar correctamente las habilidades, conceptos y conocimientos relacionados con las finanzas. Entre ellos, destacan el valor del dinero, la importancia de la planificación en un presupuesto, la gestión de las deudas, el ahorro rentable, la diferencia entre activos y pasivos, el control de los gastos e incluso proyectar la jubilación.

Cuando tus hijos sean adultos, carecer de estos conocimientos puede acarrearles consecuencias extremadamente negativas. Las prácticas financieras abusivas (los préstamos con intereses excesivos, las pólizas con coberturas poco claras, las ofertas engañosas en las ventas, etc.) se nutren de víctimas que precisamente son quienes no poseen educación financiera.

Para que te hagas una idea de la importancia de este tema, en la actualidad existen 37 países afiliados a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). No debemos olvidar que este organismo tiene como propósito mejorar la educación en finanzas de sus ciudadanos mediante el desarrollo de principios comunes, los cuales son aplicados en los países miembros.

Educando a los niños

Como en cualquier área del saber, empezar a edades tempranas tiene la ventaja de que se aprovecha la facilidad para absorber conocimientos. Si el niño ya maneja algunos conceptos matemáticos, podemos enseñarle lo más elemental. Con explicaciones muy sencillas, será capaz de comprender y aprender lo indispensable para progresar luego hacia ideas más complejas.

En la medida que gane independencia y asuma responsabilidades, dará uso a los conocimientos que haya adquirido. Puedes, por ejemplo, premiarlo con unas monedas cuando realice correctamente alguna tarea. También es conveniente proporcionarle una hucha para que perciba fácilmente cómo crece su pequeño capital.

Un aspecto fundamental es dar ejemplo, ya que los niños aprenden la mayoría de las cosas por imitación. Si compras de manera desordenada, no valdrá que luego les digas que hagan lo contrario. En este sentido, es muy importante que distingan entre lo que es un bien superfluo y los que responden a necesidades básicas. También podemos aprovechar el momento de ir de compras para explicarles la diferencia entre los distintos medios de pago.

 

Una herramienta útil

Los libros siempre son un recurso práctico y accesible. Aquellos diseñados para los niños generalmente exponen los conceptos de manera sencilla y gráfica, con lo cual resulta divertido leerlos. Uno muy recomendable es Mi primer libro de economía, ahorro e inversión.  En este texto encontrarás algunos simpáticos personajes que hablan de temas importantes (como las monedas o los billetes) y conceptos como riesgo, rentabilidad, primas, inflación, mercado de valores e inversión.

La educación financiera para niños es una necesidad que puede ser satisfecha con un poco de empeño de tu parte. Estos conocimientos son fundamentales para que lleguen a ser adultos responsables e independientes.